Ciudad Juárez, Chih. — Sobre la emblemática Avenida Reforma se levantó una de las construcciones más queridas y recordadas por generaciones: la antigua Cervecería Cruz Blanca, un espacio que abrió sus puertas en 1922 y que rápidamente se convirtió en un punto de reunión para miles de juarenses y visitantes.
En sus primeros años, el recinto destacaba por sus elegantes acabados de madera y la presencia de los emblemas de la popular cerveza Cruz Blanca. No tardó en convertirse en escenario de uno de los eventos más esperados de la región: la tradicional Feria del Algodón, que llegó a reunir a grandes figuras del espectáculo como Pedro Infante, Libertad Lamarque y Arturo de Córdova.

Con el paso del tiempo, la Cervecería evolucionó hasta convertirse en un auténtico centro de recreación. Sus amplios jardines eran el sitio ideal para pasar tardes enteras de música, convivencia y fiesta, tanto para turistas como para familias juarenses.
En 1945, un incendio arrasó con sus instalaciones; sin embargo, el golpe no fue definitivo. Meses después, la Cervecería resurgió totalmente reconstruida y equipada con tecnología de punta, consolidándose como una de las plantas más modernas del norte del país al continuar la producción de la reconocida Cruz Blanca.

La visión de crecimiento no se detuvo. En 1971, la empresa anunció la construcción de un estadio de béisbol con capacidad para ocho mil personas, pensado como el nuevo hogar de los Indios de Ciudad Juárez, equipo de la Liga Mexicana Triple A.
A este desarrollo se sumó la edificación de la famosa Casa Alemana, el edificio de oficinas que se convirtió en un símbolo arquitectónico y uno de los puntos más representativos de la zona.
Hoy, la historia de la Cervecería de Avenida Reforma sigue viva en la memoria colectiva, como un testimonio del esplendor industrial, social y cultural que marcó una era en Ciudad Juárez.
Por Redaccion 19 de noviembre de 2025







