El crecimiento acelerado de centros de datos en el lado estadounidense de la frontera representa una nueva presión sobre los recursos hídricos de la región, que ya son limitados. Rosario Sánchez, directora del Foro Permanente de Aguas Binacionales, advirtió que estas infraestructuras se convierten en un “popote más” para la extracción de agua en una zona donde el abastecimiento es crítico.
De acuerdo con la especialista, estos centros surgen como un nuevo actor dentro del sistema de consumo de agua, sin haber sido plenamente considerados en la planeación estratégica ni a nivel local, estatal o binacional.
Un nuevo competidor por recursos escasos
Sánchez enfatizó que la llegada de esta industria implica la incorporación de un usuario adicional que compite directamente por recursos que ya enfrentan alta demanda. “Es un nuevo usuario y, por tanto, un nuevo competidor de recursos de por sí escasos”, explicó.
Además, señaló que el problema no solo radica en el consumo de agua, sino también en el alto uso de energía que requieren estos centros. En estados como Texas, donde la legislación sobre el uso de agua subterránea es más flexible, el crecimiento de esta industria ha sido particularmente acelerado.
Expansión tecnológica y transformación regional
El auge de los centros de datos está transformando también el panorama económico de la región fronteriza. Según un análisis reciente del Banco de la Reserva Federal en Dallas, esta industria ha impactado el empleo en Ciudad Juárez y sus alrededores.
Texas se ha posicionado como uno de los líderes nacionales en la construcción de estos centros, con inversiones proyectadas de hasta 10 mil millones de dólares para 2025. Proyectos como el de Meta en El Paso, el complejo Júpiter en Santa Teresa, Nuevo México, y un futuro centro de datos autónomo en Fort Bliss reflejan la magnitud de esta expansión.
La urgencia de una gestión sostenible del agua
Ante este escenario, Sánchez subrayó la necesidad urgente de que las autoridades definan con mayor claridad las prioridades en el uso del agua. La presión sobre acuíferos como el Bolsón de la Mesilla, que abastece a comunidades de ambos lados de la frontera, exige una gestión más eficiente y responsable.
En particular, la investigadora destacó que la industria de centros de datos no debería utilizar agua de primer uso, sino optar por fuentes tratadas. Esta medida sería clave para reducir el impacto sobre los recursos hídricos y avanzar hacia un modelo más sostenible en una región donde el agua es un bien cada vez más escaso.
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