El cierre temporal del espacio aéreo en El Paso, Texas, no solo generó incertidumbre operativa, sino también preocupación por sus posibles repercusiones económicas en la región fronteriza.
El edil de la ciudad advirtió que una medida de esta naturaleza impacta de manera directa la economía regional y la conectividad binacional, al afectar tanto las operaciones comerciales como los vuelos en el Aeropuerto Internacional de El Paso, una de las principales puertas de enlace entre Estados Unidos y el norte de México.
Durante la suspensión, aerolíneas como Southwest Airlines ajustaron itinerarios y cancelaron temporalmente salidas y llegadas, mientras notificaban a pasajeros afectados ante la falta de certeza sobre la duración de la restricción aérea.
La terminal aérea movilizó aproximadamente 3.49 millones de pasajeros en los primeros 11 meses de 2025, lo que subraya su papel estratégico para el oeste de Texas, Nuevo México y la zona fronteriza mexicana. Especialistas señalan que cualquier interrupción prolongada podría afectar cadenas logísticas, turismo y actividades empresariales en ambos lados de la frontera.
Aunque autoridades federales reiteraron que no existía una amenaza para la aviación comercial, el episodio abrió cuestionamientos sobre los protocolos de coordinación y respuesta ante riesgos asociados al uso de drones en la región fronteriza.
El incidente también reavivó el debate sobre la seguridad aérea en zonas limítrofes y la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención sin comprometer la estabilidad económica de una de las regiones más dinámicas del sur de Estados Unidos.