La Universidad de Texas en El Paso (UTEP) anunció el miércoles 5 de febrero de 2026 un donativo sin precedentes en su historia: $30 millones destinados a transformar su escuela de ingeniería. El egresado Miguel Loya, originario de El Paso, fue quien hizo esta contribución que no solo marca un hito financiero para la institución, sino que también posiciona a UTEP como un punto de referencia nacional en educación en ingeniería.
Un regalo histórico que redefine la educación en ingeniería
Se trata de el mayor donativo que ha recibido UTEP en toda su existencia. Para reconocer este aporte, la universidad ha decidido rebautizar su planta de ingeniería como Miguel A. Loya College of Engineering. La presentación del fondo se realizó en una ceremonia en el campus, con la participación de autoridades universitarias y el propio Loya, quien destacó la importancia de retribuir a la institución que marcó su trayectoria profesional.
El legado de Miguel Loya: de estudiante a benefactor
Miguel Loya no es un nombre cualquiera para UTEP. Graduado en ingeniería mecánica en 1977 y con un MBA por la Universidad de Harvard, ha forjado una carrera destacada en la industria energética global. Fue además el primero de siete hermanos en completar estudios universitarios, un antecedente que resaltó durante su discurso. Su historia no solo simboliza éxito profesional, sino también el impacto de la educación superior en comunidades como El Paso.
Becas completas para futuros ingenieros de alto rendimiento
Los $30 millones aportados por Loya se usarán para financiar un programa de becas de élite, pensado para atraer y apoyar a estudiantes con talento en ingeniería. Estas becas cubrirán la matrícula, alojamiento y otros apoyos, con el objetivo de desarrollar ingenieros de alto rendimiento y liderazgo. Empresas y sectores industriales atentos a la innovación también se verán beneficiados por una nueva generación de profesionales bien preparados.
UTEP como destino nacional de talento en ingeniería
El impacto del donativo no solo radica en la financiación directa de estudiantes, sino en la elevación del perfil académico de la institución. Autoridades universitarias señalaron que este programa y el renombramiento de la escuela posicionan a UTEP como un destino para aspirantes a ingenieros de todo el país. Una inversión de este calibre ayuda a consolidar programas educativos de alto nivel y aporta al desarrollo tecnológico y científico regional.