El presupuesto municipal no se define únicamente con números: se define con preguntas. En Ciudad Juárez, el Cabildo perfila una semana de revisión donde se contempla llamar a funcionarios a comparecer para explicar proyectos y montos, con la posibilidad de que organizaciones sociales y ciudadanía participen en el proceso antes de la votación final.
La lógica es simple: si el presupuesto 2026 va a marcar prioridades de obra, servicios y operación, entonces la discusión debe ocurrir antes, no cuando ya está aprobado.
Qué viene en el calendario
De acuerdo con el esquema planteado, los regidores recibirían la propuesta presupuestal para revisarla con anticipación, y después vendrían comparecencias formales en los días siguientes. La idea es llegar a la sesión de discusión con observaciones y preguntas puntuales.
La ruta incluye discusión y votación en sesiones de Cabildo, con posibilidad de ajustes de última hora propuestos por los propios regidores. A diferencia de la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos municipal no requiere votación del Congreso estatal, por lo que el margen de decisión local es directo.
A quiénes podrían llamar y por qué
El planteamiento es que comparezcan quienes manejan los mayores presupuestos y quienes son responsables de proyectos estratégicos en:
- infraestructura y obra pública,
- operación y servicios urbanos,
- seguridad y equipamiento.
La meta es filtrar: qué proyectos deben ir sí o sí, cuáles deben ajustarse, y cuáles pueden aplazarse o eliminarse sin romper el funcionamiento de la ciudad.
Participación ciudadana: oportunidad y prueba
El elemento más importante, políticamente, es que representantes de sectores sociales y empresariales, así como activistas, puedan intervenir conforme a reglas de “Cabildo Abierto”.
Eso convierte la revisión en una prueba de credibilidad: la participación sirve si mueve decisiones, no sólo si decora el evento.
El contexto: más ingresos proyectados, más presión por decidir bien
La Ley de Ingresos 2026 ya fue aprobada previamente por Cabildo con un monto proyectado de 10,797 millones de pesos, un aumento respecto al ejercicio anterior. Con ese tamaño de bolsa, la pregunta inevitable es: ¿se verá en calle, seguridad y servicios, o se irá en operación sin impacto visible?
Lo que sigue
En los próximos días, la ciudad sabrá si este ejercicio se convierte en una discusión real de prioridades o en un trámite acelerado. El presupuesto no se mide por lo que promete: se mide por lo que entrega.




