Documentos recientemente liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidoshan reavivado la polémica en torno a una presunta red de tráfico sexual de menores que habría operado entre Estados Unidos y México, supuestamente ligada a Jeffrey Epstein. Los archivos forman parte de miles de documentos desclasificados que recogen reportes, correos y notas de investigación elaboradas por distintas instancias. Pero, ¿Cómo se liga a Ciudad Juárez?
De acuerdo con el contenido, autoridades estadounidenses investigaban posibles vínculos entre figuras políticas, diplomáticas y militares con actividades ilícitas relacionadas con explotación sexual infantil. Los documentos incluyen afirmaciones delicadas que, hasta el momento, no han sido comprobadas ni respaldadas por resoluciones judiciales.
Señalamientos no verificados mencionan evento en Ciudad Juárez
Uno de los archivos hace referencia a un supuesto integrante de una “Task Force”, identificado como Ken Turner, quien afirmaba investigar una red internacional de tráfico sexual infantil. En sus escritos, Turner relaciona la presunta operación con personajes como Richard Marcinko, fundador del SEAL Team Six; Jeffrey Epstein; el exembajador Earl Anthony Wayne, y menciona incluso a integrantes de la realeza británica.
En uno de los fragmentos más controvertidos, el documento sostiene que Marcinko y Epsteinhabrían organizado una supuesta fiesta en Ciudad Juárez en 2014, en una instalación habitacional bajo control del Consulado de Estados Unidos. En el mismo texto se hacen acusaciones graves, como la presunta agresión sexual a una menor, acompañadas de afirmaciones sobre pruebas de ADN; sin embargo, dichas aseveraciones no cuentan con validación judicial ni confirmación oficial.
Otro de los escritos asegura que el caso investigado estaría conectado con expedientes de otras agencias y que la información recabada tendría implicaciones internacionales. Asimismo, se menciona que autoridades mexicanas de alto nivel tendrían conocimiento de las investigaciones, aunque tampoco se presentan documentos oficiales que respalden esa afirmación.
Especialistas y analistas han subrayado que estos archivos deben leerse con cautela, ya que forman parte de reportes preliminares, hipótesis de investigación y comunicaciones internas. El propio Departamento de Justicia ha señalado que muchas de las declaraciones contenidas en los documentos liberados son no probadas, incompletas o directamente falsas, y que no constituyen pruebas concluyentes ni acusaciones formales.




